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Swiss Dance Days

Fechas

del 6 al 9 de Febrero de 2019

Cinco programadores y programadoras de América del Sur visitaron, invitados por Pro Helvetia, los Swiss Dance Days de 2019 en Lausana. En esa ocasión, pudieron acercar la mirada a la promoción de la cultura local, desafíos del ciclo de festivales internacionales y formas de expresión de la danza.

Escrito por Katja Zellweger

Todos los ojos miran hacia Teresa Vittucci. Está sentada en un sillón espejado, en posición más elevada, y lo mira al público con los ojos saltados. Después, la artista les llama la atención a sus «espectadores» primero con sus uñas pintadas de rojo y después usando todo su cuerpo. Con un laptop, transmite en vivo su show en el escenario para una plataforma online interactiva y para la sala. En todos los canales y frente a todos los ojos, utiliza aquí los mecanismos del arte escénico: exhibicionismo y voyeurismo. Su performance «All Eyes On» es una parábola sobre el negocio que gira en torno a la conquista de la atención de las personas y de la búsqueda por lograrla.

Su pieza, sin embargo, también es un ejemplo perfecto del funcionamiento de los Swiss Dance Days, pues en esa 10ª edición las atenciones de programadores y programadoras venidos de todo el mundo están volcadas a las obras seleccionadas de 15 compañías de danza independientes de Suiza.

All Eyes on by Teresa Vittucci ©Nelly Rodriguez
«All Eyes on» by Teresa Vittucci ©Nelly Rodriguez

«Es increíble como Suiza protege a sus artistas»

COINCIDENCIA, el Programa de Pro Helvetia que fomenta el intercambio entre la cultura suiza y la sudamericana, invitó cinco programadores y programadoras para participar de los Swiss Dance Days y les presentó casas de espectáculos de danza, personas responsables por los programas y artistas suizos. En la charla con los cinco programadores y programadoras de Brasil, de Argentina y de Chile queda claro cuál era su interés: posibilidades e imposibilidades de promoción cultural y de cooperación con casas de espectáculos, festivales y artistas, y, naturalmente, aquello que era exhibido en el escenario.

La intención del festival causa admiración en Diana Theocharidis, coreógrafa, danzarina y directora de programación argentina del Teatro de la Ribera: «Invitar 250 programadores del mundo entero para presentarles artistas suizos – es increíble como Suiza protege a sus artistas.» También se entusiasma con la configuración del espacio en las casas de espectáculos, lo que se tornó visible en Théâtre Vidy: «Un foyer tan movido, donde muchas personas discuten sobre arte y lo que vieron, es maravilloso. Es evidente la disposición para apoyar el arte, sea con un foyer amplio, salas bien equipadas o una red internacional para giras.» Según ella, en América del Sur, con sus grandes distancias y poco apoyo financiero, el montaje de una red así es mucho más complicado.

Graciela Casabé, directora de la Bienal de Performance de Buenos Aires, que fue, antes de eso, durante diez años directora del Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA), exhibe un entusiasmo semejante al de Diana. Saludando a Vincent Baudriller, director del Théâtre de Vidy y ex-director del Festival de Teatro de Avignon, como a un viejo amigo, habla a partir de una experiencia de muchos años: «En América del Sur solamente se obtienen ingresos una vez al año, y nunca son suficientes para financiar todo un proyecto.» Con una situación financiera tan insegura, dice ella, es difícil organizar residencias periódicas, desarrollar proyectos conjuntos y realizar coproducciones con artistas de Europa de forma estable. Así como varios compañeros, ella se inspiró con la visita al «Centro Multicultural L’Abri» en Ginebra. El abrigo, ubicado en el centro de la ciudad, fue reformado y ofrece tres salas muy diferentes para jóvenes artistas que se dedican a las artes escénicas y visuales. «La interconexión de las disciplinas posibilitada de esa forma es innovadora y muy provechosa para los artistas», dice Graciela, que, como programadora de performances, sabe de lo que está hablando.

Improvisación y fragilidad económica

Para Janaina Lobo Gonçalves, danzarina, coreógrafa y organizadora del JUNTA – Festival Internacional de Dança, de Teresina, en el Noreste de Brasil, lucen especialmente las condiciones diferentes en términos de cronograma. Como los aportes son siempre muy distintos y se pagan de manera irregular, montar un programa para una temporada o fijar una fecha para un festival con más de un año de anticipación no sería posible: «Tenemos que improvisar mucho más.» Así, en 2018, el JUNTA, festival del que ella es una de las organizadoras, tuvo lugar en noviembre, y en los dos años anteriores en junio. La fecha de 2019 aun no está marcada. «Con esa inseguridad en términos de planeamiento es difícil organizar giras. Además de eso, Brasil está bastante al margen del resto de América del Sur, que, en general, está bien articulada.»

Su colega brasileño Fabrício Floro, que programa en São Paulo, la mayor ciudad de Brasil, la Bienal SESC de Danza, dispone de más recursos y articulaciones más estables, montadas por períodos más largos. Aun así, también ve muchas deficiencias infraestructurales en comparación a Europa. Su empleador es una institución nacional privada sin fines de lucro, fundada en 1946, y que, sólo en São Paulo, tiene 39 centros direccionados a la cultura, formación, deporte, ocio y salud: «Aunque SESC sea una organización privada, para nosotros el intercambio con el respectivo gobierno estadual e instituciones públicas y su apoyo son muy importantes. Tan sólo así logramos crear y formar continuamente, hace73 años, un público al que buscamos llegar con acciones artísticas que posibiliten una referencia histórica, social y política a Brasil.»

La chilena Rocío Rivera Marchevsky, danzarina, coreógrafa y codirectora del festival internacional independiente «Danzalborde», de Valparaíso, conoce muy bien la «fragilidad económica» de esos festivales y compañías de danza. «El discurso institucional se equivoca al pensar que los artistas son el punto débil del sistema. Es al contrario. Nosotros somos el único factor estable, los gimnastas olímpicos de la adaptación al sistema que cambia constantemente.» Se le preguntó sobre una combinación de fechas de los festivales de América del Sur o dentro de cada país, y ella opina que eso sería deseable desde el punto de vista ecológico y económico. Pero falta un apoyo regular para garantizar anualmente los festivales y, así, un ajuste de las fechas. Ese ajuste de las fechas de los festivales también guarda el riesgo de que en todas partes se muestre lo mismo. «Además de eso, casas de espectáculos con una buena infraestructura empiezan a surgir solamente ahora.»

South American delegation visiting Théâtre Vidy-Lausanne, guided by its director Vincent Baudriller ©COINCIDENCIA
Delegation visiting Théâtre Vidy, guided by its director Vincent Baudriller ©COINCIDENCIA

Enfoque en escenografía y performance

¿Y qué decir de la danza suiza presentada por los Swiss Dance Days? Lo que les llamó la atención a los invitados de América del Sur en ese evento fue el enfoque en la escenografía y en muchos trabajos conceptuales. Fabrício, de São Paulo, dice, en este sentido, de una «gran atención estética con relación al escenario, que está próximo de las artes visuales». Rivera, por su vez, muchas veces utiliza el espacio concreto como escenario en sus trabajos. Como danzarina con enfoque en la improvisación de contacto, le gusta trabajar de modo específicamente direccionado al local («site-specific») y no entiende al espacio de la presentación como una caja negra, y sí como un local vivo repleto de historias. «En Lausana vi muchas obras cerradas para cajas negras, que pueden adaptar sus escenografías fijas a espacios neutros. Corresponden mucho más a la lógica usual de programación.»

La danzarina Janaina también está interesada en la experiencia conjunta de la danza, que se pretende llevar del espacio de ensayos al espacio público. En consecuencia, le encantó la idea de la «Dancewalk», presentada por la compañía Neopost Foofwa. «Dancewalk – Rétroperspectives» es una performance creada por Frédéric Gafner, danzarín profesional de Ginebra que quería romper con la tradicional seriedad con que la danza es tratada y vista. Vestido con ropas de jogging y danzando al sonido de la música de un trombonista, realizó, en todas partes del mundo, «Dancewalks» de las que puede participar quienes quieran. Por fin, «VR_I» da Cie Gilles Jobin también fue un trabajo muy elogiado. La pieza sólo se puede ver y vivir con un equipamiento completo de realidad virtual. Graciela se quedó impresionada con el aspecto relacionado a la danza, Fabrício con la construcción de la historia y la dramaturgia. A Diana, por su vez, le pareció fantástica la posibilidad técnica, pero le gustó menos el producto visual.

La crítica del periódico «Neue Zürcher Zeitung» dice que extrañó, en los Swiss Dance Days, trabajos coreográficos virtuosos y vio en los trabajos de los grupos suizos de danza independientes «aquello que se designa como ‹No Dance›, danza conceptual o performance». Diana hizo un comentario parecido: «Poco se vio de aquello que tradicionalmente se llamaba de danza y era mostrado en las compañías.» En compensación, ella, como todos os demás invitados de Coincidencia, elogió la «interesante y original visualización del trabajo conceptual» en la pieza «Sekunden später… … zog sich die Gestalt in die Schatten züruck», de Cie Nicole Seiler. El título [«Segundos más tarde … la figura se retiró para las sombras»] es un comentario, representado en el escenario, que aparece en la pieza y que, por un lado, constituye una observación y, a la vez, una especie de instrucción coreográfica. Además de eso, imágenes de sombras proyectadas muestran los movimientos de los dos protagonistas en cámara lenta, y también sus huellas son reproducidas en el escenario. La compañía complementa ese nivel técnico y gráfico con un nivel muy corporal: una danzarina joven y un performer de más edad se mueven en el escenario. La presencia del cuerpo de una persona mayor fue percibida de manera muy positiva por varios programadores y programadoras. «Es la primera vez que veo a un viejo bailar así. En Brasil eso nunca se muestra de esa forma», dice Fabrício. Para él y para ellas, en contraste, está la presencia de los cuatro hombres jóvenes en la obra «Actéon», de Philippe Saire, que discutían en el escenario la masculinidad en los días de hoy. «En Brasil se discute en todos los canales el papel actual de las mujeres y, junto con eso, también de los hombres en la sociedad patriarcal.» En todos los canales – este es y sigue siendo el lema no oficial de esos Swiss Dance Days.

 

Los Swiss Dance Days, creados en 1996, son realizados a cada dos años en ciudades alternadas de Suiza. Un jurado compuesto por programadores y programadoras de danza de Suiza (en 2019: Vincent Baudriller, Théâtre Vidy de Lausana; Anneli Binder, Dampfzentrale de Berna; Patrick de Rahm, Arsénic de Lausana; Catja Loepfe, Tanzhaus de Zúrich; Philippe Saire, Théâtre Sévelin, de Lausana; Stefano Tomassini, LIS/LAC de Lugano) seleccionó, entre 150 obras examinadas, 15 que se presentan en el escenario. Además de las presentaciones, tiene lugar un Salon des Artistes y otros eventos de articulación.

La delegación inviada por Coincidencia en los Swiss Dance Days:

Graciela Casabé, Argentina: Fundadora y directora de la «Bienal de Performance de Buenos Aires» desde 2015, presidente de la Fundación Babilonia para las Artes, la Ciencia y la Cultura, de la que surgió, en 1997, el Festival Internacional Buenos Aires (FIBA), que dirigió desde 1999 a 2007.

Janaina Lobo Gonçalves, Brasil:Danzarina, coreógrafa, que ocupa, en el Nordeste de Brasil, la función de coordinadora del Balé Municipal de Teresina y enseña en la Escuela de Danza Lenir Argento. En 2005, fundó el Junta – Festival Internacional de Danza de Teresina, que dirige junto con Jacob Alves y Datan Izaká.

Rocío Rivera Marchevsky, Chile: Coreógrafa, danzarina, performer, docente y designer gráfica. Fundadora y directora de la Compañía de Danza Mundomoebio/escenalborde así como cofundadora y codirectora de las plataformas «Escenalborde – Artes Escénicas Contemporáneas» y «Festival Internacional Danzalborde» en Valparaíso.

Fabrício Floro, Brasil: Curador de la Bienal SESC de Danza desde 2017 y 2019, asistente del sector de danza del Departamento de Acción Cultural de SESC (Serviço Social do Comércio – Servicio Social del Comercio) de São Paulo.

Diana Theocharidis, Argentina: Danzarina y coreógrafa de actuación internacional, integrante de la junta directiva de la Fundación Nacional de Cultura de Argentina, responsable por la programación del Teatro de la Ribera.