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COINCIDENCIA Research

Explotar conceptos, cuándo y dónde – ese es el tema

Romeu & Julieta by Diego Aramburo ©Sofía Orihuela

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Diego Aramburo

El /La creador/a boliviano/a, dramaturgo/a y director/a de live arts Diego Aramburo está en Suiza durante marzo y abril de 2019, para su segundo viaje de investigación apoyado por COINCIDENCIA. Durante su permanencia, él/ella participa de los festivales «Programme Commun» e «It’s the Real Thing» y encuentra al director de teatro, autor y ensayista Boris Nikitin, para planear posibles colaboraciones futuras. Con el objetivo de aproximarnos de la complejidad de su trabajo, preparamos un retrato del/la artista masculino/femenina, que ve un potencial terrorista positivo en el arte y comenta sobre el teatro europeo y sudamericano.

Escrito por Katja Zellweger

«Quiero explotar determinados conceptos», dice Diego Aramburo. Y ella/él realmente lo hace cambiando oficialmente su género de hombre para mujer. Para Bolivia, eso era «una bomba», como dice ella/él. Aramburo usa barba y ropas masculinas, atiende por el nombre de Diego, se llama a sí mismo/a de padre y no pretende pasar por un cambio quirúrgico de sexo. El/La artista no logra encontrarse en el concepto binario occidental y lo llama de «jerárquico, manipulador, crítico y polarizador». En vez de eso, ella/él prefiere hablar de género como «un concepto fluido que no es negro ni blanco, pero cae en un continuum entre dos polos». Aramburo, que se identifica con los «muchos grises en el entremedio», se siente “más femenino que otros hombres heterosexuales» y hace referencia a Judith Butler y Paul Preciado – ella/él se autodenomina «transgénero». El objetivo es «cambiar la sociedad heteronormativa y el machismo en Bolivia» y romper con el paradigma predominante de género, viviéndolo de otra manera.

«Herajei», 2015, Dance Piece by Diego Aramburo and Kiknteatr Company in 2015 ©Paola Lambertín
«Herajei» Dance Piece by Diego Aramburo and Kiknteatr Company ©Paola Lambertín

Viviendo como mujer

Aramburo es legalmente una mujer desde 2 de mayo de 2018. Su pedido de cambio de género fue aprobado por el Estado boliviano, que implementó la ley 807 en 2016. Las leyes bolivianas son más progresistas que las de Chile, una experiencia que la actriz chilena transgénero Daniela Vega, de la película ganadora del Oscar «Una Mujer Fantástica», conoce. Ella aun no pudo cambiarse legalmente el género y viajar con su nombre femenino. Pero leyes solas no cambian una sociedad. Luego, al hacer uso de la ley, Aramburo, como un artista nacional e internacional conocido, recibió mucha atención, crítica y mala voluntad: machistas, fundamentalistas, trolls de medios sociales, algunas comunidades transgéneras e, incluso, artistas cuestionan y dudan de sus intenciones. Estallar esa bomba tuvo consecuencias principalmente para él/ella mismo/a. El/La artista constantemente tiene que explicar: no, no soy gay, no soy travesti, no soy operado, no soy hombre o mujer, soy transgénero. Aramburo admite que las discusiones llegaron a tornarse violentas en determinado momento: «Especialmente porque en América Latina existe una laguna muy grande entre el discurso teórico y académico y el activismo de un lado, y la sociedad del otro.»

El cambio oficial de género forma parte del proyecto de Aramburos «Genero» – que pretende significar «género», tal como «(yo) genero» en español. En «Genero» él/ella investiga una «forma más performativa, que permite construir objetos escénicos próximo a instalaciones y realizar acciones en el palco». Este abandono de lo ficcional le permitió crear una «documentación escénica» continua y «un testimonio escrito». Así, Aramburo puede ser visto como un/a artista que vive lo que él/ella representa, que se transformó en «una paradoja viva», como dice él/ella. No es de sorprender que teatro expandido esté incorporado en el nombre de su compañía, fundada en 1996. «Kiknteatr» es una derivación de la palabra quechua «kikn». El término acuñado significa «teatro en sí» o «una especie de teatro».

«El potencial positivamente terrorista del arte»

La pregunta sobre como él/ella se enfrenta a toda la atención recibe una sonrisa conspiratoria: «Me está yendo bien – si no, no estaría en Suiza buscando otra ‘bomba’ para estallar». Por «bombas», Aramburo se refiere a lo que llama de «potencial positivamente terrorista del arte». Él/ella estuvo en Suiza por una semana invitado/a de Coincidencia, programa de intercambio de Pro Helvetias América del Sur, para conocer artistas suizos y casas de coproducción, pero también para buscar posibles aliados de proyecto. El arte en el que él/ella está interesado/a está altamente relacionado con «obsesiones egoístas», o sea, el interés personal de Aramburo en la desconstrucción de conceptos conectados al estado actual de la sociedad y su política. «El tema para mí no es cuál concepto se puede explotar y cuál no se puede, estoy interesado/a en cuándo y dónde».

«Morales» theatre piece created by Aramburo and his company Kiknteatr in 2015 ©Siim Vahur
«Morales» theatre piece created by Aramburo and his company Kiknteatr in 2015 ©Siim Vahur

Aramburo escenifica esas «obsesiones» constantemente, al performar feminidad y sexualidad en una sociedad machista (boliviana). Otro tópico que a él/ella le gusta trabajar son las tradiciones ancestrales increíblemente ricas que son visibles en la vida cotidiana de Bolivia. Por otro lado, él/ella no está interesado en «ponerse un poncho y producir el tipo de teatro étnico que era popular en los años 90. » En su trabajo «Pornografía» mujeres sentadas en bañeras enfrente a una orquestra clásica explican la idea de «Sexo andino», una práctica dominada por los hombres como una táctica contra el aburrimiento. En «Romeo & Julieta de Aramburo», la primera pieza de la trilogía «Shakespeare en Bolivia», Julieta aparece masturbándose y usando drogas para escaparse de la dominación y manipulación patriarcal y del concepto de amor excesivamente romantizado. En esta pieza Aramburo se concentra en la Bolivia urbana y joven, las otras dos piezas de Shakespeare libremente adaptadas se concentran en las periferias de las ciudades y en la Bolivia rural. «Trilogia boliviana» es otra trilogía que trata las muchas tradiciones ancestrales del oficialmente nombrado Estado Plurinacional de Bolivia. Además del español, 35 lenguas indígenas son constitucionalmente reconocidas. Mientras la propia Bolivia es una de las economías más pobres de América del Sur, con apenas 10 millones de habitantes.

«Si no trabajo, no como»

Bolivia desempeñó y aun desempeña un papel importante para el/la director/a nacido/a en Cochabamba, que reside en la calma Sucre. Como la única escuela de actuación boliviana fue fundada hace menos de una década, el/la joven Aramburo tuvo que dejar el país y estudiar en el exterior. Él/ella primero entró en una escuela en Brasil y después pasó un largo período trabajando en Canadá. Ahora, él/ella es uno de los pocos artistas bolivianos que puede realmente vivir de su arte sin tener que trabajar medio período en otra área. El trabajo comisionado en el exterior le paga las cuentas. Aramburo afirma pragmáticamente: «Si no trabajo, no como».

En América del Sur no hay un circuito de festivales tan bien subsidiado e interconectado como en Europa – por un lado, porque las distancias entre los países son grandes y, por otro, «es especialmente desafiador abrir y mantener un diálogo sobre un circuito de festivales intercontinental si cada nuevo gobierno promueve cambios drásticos en su política cultural. La única tradición política que conocemos es la de gobernar improvisando». Brasil, por ejemplo, especialmente São Paulo que tiene un escenario artístico notable, está en riesgo con el nuevo presidente Bolsonaro. Él, que se refirió a artistas como «parasitas» llega a dudar de la necesidad del SESC (Serviço Social do Comércio), una institución muy grande que mantiene un sistema cultural completo con muchos espacios de arte accesibles y bien estructurados. El SESC también ofrece un fondo de jubilación para artistas, algo único en América del Sur. Por eso Aramburo ve el arte sudamericana, si se puede generalizar como tal, como «politizada por naturaleza» porque está directamente vinculada a la política. Él/ella afirma: «No es que precises ser un activista para que tu arte sea política». Por un lado, Aramburo ve el minimalismo sudamericano como una estrategia estética conectada a la falta de recursos. «En Argentina eso anda de la mano con un fuerte énfasis en el texto y en la actuación». Por otro lado, él/ella ve al minimalismo europeo como una elección intencional hecha por directores como Frank Castorf.

«Morales» theatre piece created by Aramburo and his company Kiknteatr in 2015 ©Orus
«Morales» theatre piece created by Aramburo and his company Kiknteatr in 2015 ©Orus

Aramburo – el Embajador del Teatro

Sin embargo, algunas cosas están realmente cambiando. El Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA) cambió su fecha para febrero, aproximándose del festival de la Fundacion Teatro A Mil (FITAM) de Chile, que tiene lugar en enero. La posibilidad de tales sinergias le debe permitir a las compañías viajes continentales. Autoproclamado «embajador del teatro» boliviano, Aramburo quiere que los festivales y producciones bolivianos aparezcan en este circuito. Por ahora, las producciones de teatro y danza bolivianas permanecen bastante aisladas dentro del país y del continente, lo que está directamente conectado a la forma como la sociedad valora el arte contemporáneo. Hay poco espacio para eso cerca de la música folclórica y de la cultura indígena ancestral. El público está participando principalmente de grandes festividades tradicionales, sin ser eso, la preferencia tiende al entretenimiento leve, como películas de la industria y, recientemente, musicales. Aramburo apunta un reto más con relación al público: el sistema escolar. Es una de las cosas que el artista más critica: «En las escuelas bolivianas aprendes principalmente a repetir. La curiosidad, el consumo de cultura o cualquier forma de producción intelectual, tal como la lectura de libros no son de hecho estimulados y, por lo tanto, el estado como un todo deja la cultura y la producción científica desapercibidas.» Esperemos que sea apenas una cuestión de tiempo (y teatro) hasta que tales conceptos sean explotados.